La Educación Infantil es mucho más que aprender a leer y escribir. Es una
etapa clave para interiorizar valores y empezar a crear la propia identidad. Es
imprescindible garantizar una buena enseñanza-aprendizaje tanto
afectivo-emocional, social y cognitivo. Y no nos podemos olvidar de la
inteligencia emocional, ya que tiene que ver mucho con los valores.
“Darle la
vuelta a la clase” se centra en la adquisición del conocimiento, hay que tener
en cuenta que se pueden trabajar los conocimientos en casa. Hoy en día, el
conocimiento está al alcance de cualquiera. Por lo tanto, la tecnología puede
ayudar y motivar al alumno.
Por otro lado, es muy
importante la involucración de la familia, sobre todo para que ayuden y apoyen
al niño en dicho proceso, ya que la tecnología no puede ocuparse de ese
trabajo. Así pues, los profesores tienen que asegurarse, tanto por medio de
encuentros informativos con las familias, como por medios de formación del
centro, de que éstas se unan a la forma de trabajar que les proponemos.
Teniendo esto
en cuenta, la clave del éxito para abordar el tema es que el profesor plantee
ejercicios y actividades, de forma individual o en grupo, que supongan un nivel
de complejidad en el pensamiento. En este proceso el profesor tiene que estar
cerca para ayudar al alumno en lo que necesite.
Dentro del
desarrollo, tenemos un modelo de aprendizaje que se llama Taxonomía de Bloom.
Esto es de gran ayuda para organizar actividades con diferente nivel de
complejidad. El primer nivel supone que el alumno adquiere la información
básica que necesita para seguir construyendo sobre ella, el segundo nivel es la
comprensión y el tercer nivel es aplicar y supone resolver problemas,
completar procesos...
Lo más
importante de la clase inversa empieza cuando el profesor es capaz de hacer que
sus alumnos gestionen su propio aprendizaje. Para ello, hay que tener en cuenta
las habilidades y capacidades de cada niños.
En conclusión
cada niño es único y diferente, por eso es necesario tener en cuenta todas sus
características, para respetar el ritmo de cada niño.
“Lo que interesa no es
enseñar, sino aprender”.




